Una misa de Requiem en la Iberia renacentista
Coro de la Sociedad Musical de Sevilla
Pedro Teixeira director
Conciertos
Sábado 12 de marzo de 2022 a las 20.30 horas
Parroquia de San Carlos Borromeo
C/ Pedro Salinas 1
Domingo 13 de marzo de 2022 a las 20 horas
Dentro del ciclo Pre-FeMÀS | Sevilla HIP Ensembles
Espacio Turina
C/ Laraña 4
Programa
DUARTE LOBO (c. 1565-1646)
Missa pro defunctis a 8
Introitus
Kyrie
Gradual
SEBASTIÁN DE VIVANCO (c. 1551-1622)
Tractus: De profundis
DUARTE LOBO (c. 1565-1646)
Missa pro defunctis a 8
Offertorium
Sanctus
Agnus Dei
Communio: Lux æterna
ALONSO LOBO (1555-1617)
Versa est in luctum
TOMÁS LUIS DE VICTORIA (1548-1611)
Responsorium: Libera me
MANUEL CARDOSO (1566-1650)
Sitivit anima mea
Nos autem gloriari oportet
NOTAS AL PROGRAMA
Pedro Teixeira
Requiem æternam refleja lo que podría ser el paisaje musical que se habría escuchado en una misa de difuntos durante el renacimiento ibérico. Se sabe hoy que la música sacra impresa circulaba por las distintas catedrales de España y Portugal –no solamente las obras de producción ibérica, sino de diferentes proveniencias europeas– siendo la inmensamente prolífica escuela francoflamenca una de las más importantes. En la capilla real de Vila Viçosa, por ejemplo, se conservan todavía ejemplares de obras de Guerrero, Navarro, Palestrina y Victoria, entre otros. Por su parte, el archivo musical de la Catedral de Sevilla contiene en su catálogo obras de Josquin des Prés, Gombert, Orlando di Lasso y también de Guerrero y Palestrina, entre muchos otros autores.
No siendo posible juntar a todos los compositores de este período en un solo concierto, Requiem æternam trae algunos de los principales hitos de este período de oro de la polifonía ibérica, como los españoles Alonso Lobo y Victoria, y los portugueses Manuel Cardoso y Duarte Lobo.
El eje central de todo el programa es Duarte Lobo y su Misa pro defunctis a ocho voces –Lobo nos dejó otra a seis voces– con una escritura pura a ocho partes y, a la vez, también a doble coro, mostrando una estética simultáneamente sobria y exuberante.
Siguiendo la estructura de una misa de difuntos, el programa dibuja un paralelismo íntimo entre tres misas pro defunctis ibéricas: el Officium Defunctorum a 6 de Victoria, la Missa pro defunctis a 6 de Manuel Cardoso y el Requiem a 8 de Duarte Lobo. En el Officium Defunctorum de 1605, Victoria inserta su Versa est in luctum antes de la absolución del difunto, consagrada con el responsorio Libera me –así se hará en este concierto, pero con la obra homónima de Alonso Lobo, y después del Requiem a 8 de Duarte Lobo. En su momento, en su Missa pro defunctis de 1625, Cardoso encajó antes del responsorio dos motetes a seis voces: Non mortui y el majestuoso Sitivit anima mea, que aparece en este programa justo después de Libera me de Victoria – que se usa aquí como sustituto del responsorio que Duarte Lobo nunca escribió (su réquiem termina con la comunión), cumpliendo de esta manera lo que se hacía en la época: se cantaban los textos necesarios a la liturgia, independientemente de su compositor.
José Augusto Alegria, musicólogo portugués, sugería que Cardoso habría insertado estos dos motetes de difuntos con estos textos específicos y en este sitio en su libro, como forma de transmitir su supuesto deseo de independencia, en un momento de la historia en que España y Portugal eran un solo reino, desde 1580. Si es así o no, nunca lo sabremos con total certeza, pero era seguro que Manuel Cardoso firmaba sus libros como «lusitano de Fronteira», su pueblo de nacimiento en Portugal, y dedicaba sus libros a Dom João, duque de Bragança, que llegaría a ser el rey de Portugal en 1640, año de la independencia de Portugal.
El otro compositor español destacado en este programa es Sebastián de Vivanco, cuya música apenas comienza a ser redescubierta –una de las razones de que Vivanco haya permanecido en el olvido durante tanto tiempo puede ser el hecho de haber nacido en la misma época y ciudad (Ávila) que Tomás Luís de Victoria, cuya obra gozó de una circulación internacional en su tiempo, así como de una atención intensa durante el interés en la música antigua aparecido en el siglo XX, a través de ediciones modernas y grabaciones de mucha de su música. Sin embargo, la atención muy reciente de la musicología en la figura de Vivanco finalmente empieza a producir resultados, a través de partituras modernas y algunas grabaciones. Cumpliéndose los 400 años de su muerte, escucharemos el motete De profundis, a 4 voces.
Termina el programa de concierto con el enérgico motete Nos autem gloriari a cinco voces, de Manuel Cardoso, cerrando el caleidoscopio musical que se podría haber escuchado en una misa de difuntos, en algún lugar de la península ibérica renacentista.


