Coro de la Sociedad Musical de Sevilla
Chano Robles Mures, piano
Pedro Teixeira director
Conciertos
Sábado 25 de mayo de 2019 · 21.00 horas
Iglesia de San Juan de la Palma · C/ Feria, 2
Domingo 26 de mayo de 2019 · 18.00 horas
Iglesia del Colegio Portaceli · C/ Eduardo Dato, 20
Programa
Requiem a 6: Introitus ·Manuel Cardoso (1566 – 1650)
How they so softly rest · Healey Willan (1880 – 1968)
Libera nos · John Sheppard (ca. 1515 – 1558)
In pace in idipsum · Thomas Tallis (1505 – 1585)
Magnificat + Nunc dimittis · Ēriks Ešenvalds (1977)
Nocturnes · Morten Lauridsen (1943)
- Sa nuit d’Été (Rainer Maria Rilke)
- Soneto de la noche (Pablo Neruda)
- Sure on this shining night (James Agee)
- Epilogue: Voici le soir (Rilke)
The seal lullaby & Lux Aurumque · Eric Whitacre (1970)
Stars · Ēriks Ešenvalds (1977)
NOTAS AL PROGRAMA
Pedro Teixeira
Infinitum. El perpetuo, el indestructible, el inmemorial… el eterno. El camino es inexorablemente bello y perenne: la ruta de vida de toda la existencia en el Universo, que comprende la naturaleza, la humanidad y lo enigmático. El todo.
Infinitum ensaya dibujar el viaje del Hombre en su camino por esta Tierra desde tiempos inmemoriales, e ir más allá, al éter del Universo como realidad omnipresente y enigmática, de donde todos venimos y hacia donde caminamos…
La muerte es a la vez un fin y un principio en ese periplo inmenso. Empezamos así por un Réquiem —sí, empezamos por la muerte, pero en el sentido de la salvación y paz que subyace a esta etapa de la vida— del compositor renacentista portugués Manuel Cardoso. Está considerada como una de las misas de difuntos más bellas, sorprendente por su audaz sonoridad, que se nota desde los primeros acordes: no escapará ciertamente al oído el acorde aumentado que se escucha en el final del primer compás de este Introitus.
El comentario apropiado y sereno de How they so softly rest —obra impresionista del anglo-canadiense Healey Willan sobre el magnífico poema del estadunidense Henry Longfellow— remata ese momento penetrante, en que «descansan tranquilos todos los santos, hacia cuya morada ahora mi alma se acerca […] y bajo la suave sombra de los cipreses duermen, hasta que el ángel los llama».
Libera nos, del renacentista John Sheppard, nos dirige hacia la deseada salvación con palabras de los maitines de la fiesta de la Santísima Trinidad, mostrando un tratamiento melódico apasionante sobre «O Beata Trinitas», que recorre cándidamente todas las seis cuerdas de la malla coral repetidas veces, como buscando sin cansarse la verdadera redención.
La salvación ansiada va de nuevo a encontrarse con la paz de In pace in idipsum, del inglés Thomas Tallis, alternando polifonía con un celestial canto llano.
Como devoción divina, el Magnificat de Ešenvalds, quizás el compositor letón más reconocido en el mundo coral de la actualidad. Su Nunc dimittis aparece enseguida como última oración del día, ya en el crepúsculo; momento áureo para que se escuchen los Nocturnes de Morten Lauridsen, otro de los grandes compositores de la reciente estética coral. Lauridsen pone en música poemas de autores como Rainer Maria Rilke, James Agee y el inevitable Pablo Neruda y su conmovedor Soneto de la Noche; el eterno camino del Hombre, lleno de asombros, enajenamientos, contemplaciones y pasiones tan intensas como inmortales.
En esta noche o crepúsculo que se ha creado, viene (como un sueño) la historia encantadora de The Seal Lullaby, de Eric Whitacre, que trae la paz y serenidad a la pequeña cría de la ballena. La luz dorada e inmaculada del ocaso subsiste todavía, y es bordada de particulares colores radiantes en Lux Aurumque.
El camino solo puede ahora poner rumbo a las estrellas, con la obra Stars de Ēriks Ešenvalds, sobre un poema de Sara Teasdale, en la que el cristal de las copas que el coro toca refleja ese eterno viaje universal hacía el infinito inconmensurable. El eterno, el inmemorial, el indestructible, el perpetuo. Infinitum.


