LUTO BARROCO
BACH / HÄNDEL
Irene Fernández, Violín I
Veronika Füredi, Violín II
Antonio Peinado, Viola
Ricardo Huete, Violonchelo
José Manuel Cuadrado, Oboe I
Pilar Sánchez, Oboe II
Juan González Batanero, Órgano
Miguel Hernández, Violone
Coro de la Sociedad Musical de Sevilla
Juan Ignacio Rodrigo Herrera director
Conciertos
Sábado 25 de noviembre de 2023 · 20:30 horas
Parroquia de San Carlos Borromeo
Domingo 26 de Noviembre de 2023 · 18:30 horas
Iglesia de San Alberto (PP. Filipenses)
Programa
GEORG FRIEDRICH HÄNDEL (1685-1759)
The ways of Zion do Mourn HWV 264
Himno funeral para la Reina Carolina (1737)
JOHANN SEBASTIAN BACH (1685-1750)
Motete Komm, Jesu, Komm BWV 229
NOTAS AL PROGRAMA
Juan Ignacio Rodrigo Herrera
El motete tiene su origen en la Edad Media y ha sido uno de los géneros musicales donde la polifonía religiosa ha encontrado su mayor esplendor. Así durante el Renacimiento, compositores como Palestrina, Guerrero o Victoria lo llevaron a un alto grado de complejidad polifónica aplicando técnicas como la imitación o la homofonía. Durante el Barroco jugó un papel destacado en la liturgia, y solían interpretarse al principio de la misa a modo de introito o durante la comunión. Era habitual que, aunque su escritura era para voces, estas fueran dobladas (e incluso a veces sustituidas) con instrumentos de cuerda o viento y acompañados por el órgano, lo que era conocido como tocar colla parte. Kimberger (discípulo de Bach) nos cuenta que nunca se interpretaba la polifonía sin apoyo de los instrumentos.
De los seis motetes atribuidos a Bach sólo uno (Der Geist hilft unser Schwachheit auf, bwv 226) conserva una versión instrumental con un coro conformado por un cuarteto de cuerda y un segundo coro de viento madera (tres oboes y fagot), mas un bajo cifrado. Su motete Komm, Jesu, Komm bwv 229, nos ha llegado a través de copias con discrepancias ya que no se conserva el manuscrito original. Tampoco sabemos la fecha exacta de su composición (entre el año 1723 y 1734) ni su uso, pero los musicólogos especialistas en el maestro de Leipzig coinciden en su carácter de motete fúnebre. El texto no es litúrgico; Bach elige dos de las once estrofas (la primera y la última) de un himno de Paul Thymich que compuso en 1684 por el fallecimiento del rector de la Escuela de Santo Tomás. La primera parte del motete consta de distintas secciones con material melódico diferenciados, acordes a la forma motetística del momento. Se establece un diálogo entre los dos coros spezzati (a cuatro voces mixtas cada uno de ellos) a la manera del estilo veneciano. La última parte del motete es designada como aria, pero está tratada como un coral a cuatro voces. A pesar de la temática fúnebre, no es un motete trágico ya que la muerte se nos presenta como un momento de paz y vida tras el cansancio del cuerpo que es despedido con las palabras dar al mundo las buenas noches, al igual que hará con sus pasiones.
La muerte de la reina Carolina de Ansbach (esposa del rey Jorge ii de Inglaterra) se produce el 20 de noviembre de 1737, tras un mes de agonía debido a una oclusión intestinal provocada por una hernia (producida en alguno de sus ocho embarazos); Había sido amiga y mecenas de Händel durante más de treinta años. El maestro de Halle compuso el Anthem (himno) The Ways of Zion do Mourn, hwv 264 (completado en menos de una semana, el 12 de diciembre) y se interpretó en la Abadía de Westminster el 17 de diciembre por un coro de 80 voces y 100 instrumentistas. El texto fue elegido por el subdecano de la Abadía de Westminster, Edward Willes, y está extraído del Antiguo Testamento (Sapienciales: Job, Eclesiastés, Sabiduría; proféticos: Lamentaciones, Daniel; históricos: Samuel; Nuevo Testamento: Filipenses).
El carácter del himno es apropiadamente sombrío y en su mayoría está basado en melodías corales de la tradición luterana y otras citas a maestros alemanes.
La obra comienza con la Symphony a modo de marcha fúnebre (que nos recuerda a una lenta pavana que refleja los pasos hacia la Jerusalén Celestial). Este número lo reelaboró para la obertura de su oratorio Israel en Egipto, hwv 54. Tras ella el himno continua con una lenta fuga cuyo tema tomará Mozart para el introitus de su Réquiem. Los siguientes números alternan coros homofónicos y fugas, que de manera metafórica cantan a la magnificencia de la difunta Reina (resaltando sus cualidades por las cuales fue querida entre su pueblo: la sabiduría, su bondad…) o se lamenta por su pérdida. Un anthem poco conocido e interpretado que sin embarco es un pequeño compendio de toda la música handeliana, recordándonos a un pequeño oratorio.
Dos genios alemanes y música para las exequias son los nexos de unión sobre las que se articula el repertorio de este concierto.


