EX TENEBRIS AD LVCEM

Coro de la Sociedad Musical de Sevilla
Bart Vandewege director

Conciertos

Sábado 5 de moviembre a las 20.30 horas
Santuario de Los Gitanos

Domingo 6 de noviembre a las 18 horas
Iglesia de San Alberto, PP. Filipenses

Programa

TOMÁS LUIS DE VICTORIA
O vos omnes

CRISTÓBAL DE MORALES
Lamentatio a 4

JOHANN SEBASTIAN BACH (1685-1750)
Herzliebster Jesu
Erkenne mich, mein Hüter
Was mein Got twill, dasgscheh allzeit
Bin ich gliech von dit gewichen
Wer hat dich so geschlagen

THOMAS TOMKINS
I heard a voice from heaven

THOMAS TALLIS
If ye love me

HENRY PURCELL
Remember not, Lord, our offences

THOMAS TALLIS
O nata lux

ANÓNIMO
A los maitines era

FRANCISCO GUERRERO
Niño Dios d’amor herido

Hodie Christus Natus est · Canto llano

MATEO FLECHA
Verbum caro

FRANCISCO GUERRERO
A un niño llorando al yelo 


NOTAS AL PROGRAMA

José Manuel Calderón

EX TENEBRIS AD LVCEM. De la oscuridad a la luz. Tal es el proceso que los cristianos experimentamos entre la muerte y la vida. Entre la oscura muerte y la tristeza que nuestra liturgia establece en estas fechas, y la luz de la vida que nos da la Redención de Cristo que comienza a través de su Nacimiento, apenas unas semanas más tarde. Porque los cristianos no podemos entender la muerte sin la Resurrección, ni esta sin el nacimiento de Cristo.
Así, Ex tenebris ad lucem es un recorrido desde las tinieblas a la luz. Un recorrido compuesto por obras musicales que empezará con la oscuridad y la tristeza del lamento del Hombre y terminará con la luz y la alegría del nacimiento de Cristo.

De esta manera, los primeros pasos de esta producción se dan de la mano del insigne abulense Tomás Luis de Victoria (1548-1611) con su O vos omnes “¡Oh vosotros que transitáis por el camino, decidme si hay dolor como mi dolor!” y de otro de los pilares de la polifonía española del Renacimiento, el sevillano Cristóbal de Morales (1500-1553); ambas piezas proceden de los Libros Proféticos de la Biblia, concretamente de las Lamentaciones de Jeremías. La primera de ellas se centra en el verso 12 de la Primera Lamentación y la segunda, Caph. Vocavi amicos meos, se corresponde con el verso 19, también de la Primera Lamentación.

Se apunta ya después a la Redención hacia el camino de la luz acometiendo cinco corales de La Pasión según San Mateo, de Johann Sebastian Bach (1685-1750). En ellos el Hombre se apena del dolor de Cristo “Amado Jesús ¿qué has hecho para que tan dura sentencia te hayan dado?”, le ruega que lo lleve con Él “¡Reconóceme, guardián mío, llévame contigo!”, admite la voluntad de Cristo y a Él se confía “Que se cumpla siempre la voluntad de mi Señor…quien en Dios confía…en Él se apoya pues no le abandonará”, admite su culpa y su pecado, pero reconoce la gracia y benevolencia de Dios “Mi culpa fue grave pero tu gracia y benevolencia son mucho mayores que mi pecado”, para volver a incidir en el último de estos cinco corales de la maravillosa obra de Bach en la falta de culpa de Cristo y en su bondad absoluta “…Tú no eres pecador…la maldad te es ajena”.

Continúa este camino siguiendo los pasos de los maestros ingleses Thomas Tomkins (1572-1656) I Heard a voice from heaven “Escuché una voz del Cielo que me decía: …bienaventurados los muertos que mueren en el Señor…”, Thomas Tallis (1552-1585) y su maravilloso If ye love me, el mensaje de Cristo al Hombre antes de su partida de este mundo “Si me amáis, guardad mis mandamientos, yo pediré al Padre por vosotros y Él os mandará otro Consolador que pueda estar con vosotros para siempre, el Espíritu de la Verdad”. Seguirá Tallis por esa senda con O nata lux “¡Oh luz nacida de la Luz… Jesús redentor del Mundo… concédenos ser miembros de tu bendito cuerpo!”.

El también inglés Henry Purcell (1659-1695) avanzará en este recorrido con su Remember not, Lord, our offences donde el Hombre pedirá la redención de su pecado “No recuerdes Señor nuestras ofensas ni las de nuestros antepasados…perdónanos, buen Señor”.

Y ya el sendero llega a su fin. De la oscuridad de la muerte y el pecado llegamos a la luz, la luz definitiva, la Luz de la Redención, la Luz del nacimiento de Cristo.
Y en esa llegada al final de este camino que termina en un pesebre de Belén, un pesebre que gana un celestial palacio eterno para los muertos a través de la Resurrección que se germina entre pajas y animales, se desgranarán cinco cantos, dos de ellos del otro insigne sevillano Francisco Guerrero (1528-1599), Niño Dios de amor herido y A un niño llorando, otro de Mateo Flecha El Viejo (1481-1553), Verbum Caro, el anónimo A los maitines era y el canto llano Hodie Christus Natus est.

Que este recorrido musical de la muerte a la luz nos sirva como plegaria por todos nuestros difuntos, para que alcancen esa luz eterna que es el final del camino que recorreremos en este concierto.