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Música coral del siglo XX

Coro de la Sociedad Musical de Sevilla
Director Alfred Cañamero

Conciertos

2 y 3 de diciembre de 2005
Instituto de Educación Secundaria Triana
Iglesia de San Juan de la Palma

Programa

Dante Andreo (1949)
El Mar Muerto
sobre un poema de Rafael Alberti

Carlos Guastavino (1912-2000)
Se equivocó la paloma
sobre un poema de Rafael Alberti

Ricardo Rodríguez (1944)
El recuerdo
sobre un poema de Antonio Machado

Manuel Oltra (1922)
Eco
Es verdad
sobre poemas de Federico García Lorca

Einojuhani Rautavaara (1928)
Suite Lorca
Canción del jinete
El grito    VIDEO  
La luna asoma
Malagueña
sobre poemas de Federico García lorca

Maurice Duruflé
Tota pulchra es
Tu es Petrus
de cuatro motetes sobre temas gregorianos

Francis Poulenc (1899-1963)
Timor et tremor

Maurice Ravel (1875-1937)
Nicolette
de Trois Chansons

Claude Debussy (1862-1918)
de Tres Canciones de Charles D’Orlëans
Dieu! Qu’il la fait bon regarder    AUDIO  
Yver, vous n’estes qu’un villain


Notas al Programa

Mª Isabel Osuna Lucena
Universidad de Sevilla

El programa que hoy nos ofrece el coro de la Sociedad Musical de Sevilla se articula en torno a dos partes bien diferenciadas: La primera dedicada a la composición contemporánea sobre poetas andaluces de la generación del 27, y la segunda centrada en la música coral francesa de la primera mitad del siglo XX, precedida por un Himno compuesto por Benjamin Britten, de temática religiosa, que nos sirve de enlace.

Históricamente muchos compositores han sentido una gran fascinación por la literatura poética y han recurrido a ésta como fuente preferente para su inspiración. De hecho una de las grandes metas de los artistas ha sido la búsqueda de la unión de las artes, con la pretensión de lograr el Arte, o la Obra de Arte total y en este sentido la poesía cantada cuenta con numerosísimos ejemplos que así lo reflejan.

Comienza el concierto con dos musicalizaciones sobre poemas de Rafael Alberti escritas por dos músicos argentinos con trayectorias bien distintas.

Dante andreo (1949) nacido en Córdoba (Argentina) y afincado desde hace varias décadas en La Gomera (Canarias), es conocido fundamentalmente como intérprete de música vocal, especializado en la interpretación del Renacimiento musical y por su intensa labor pedagógica como director de cursos y seminarios en el campo de la dirección coral, así como en la realización de conciertos y conferencias tanto en América como en Europa. Tiene un importante corpus de composiciones, siempre corales, religiosas y profanas, entre las que destacan sus obras sobre poesías de San Juan de la Cruz, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, García Lorca y el propio Alberti que hoy nos ocupa.

El mar muerto, con una escritura vertical y solemne, forma parte, junto con No quiero barca y Si mi voz muriera, de la trilogía que Dante Andreo ha realizado sobre el primer libro orgánico de poemas publicado por Alberti “Marinero en tierra”, con el que obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1924.

Continuamos con una de las piezas más difundidas de Carlos Guastavino, Se equivocó la paloma, poema escrito por Alberti en París en 1939 mientras trabajaba en Radio Paris-Mondiale.

Carlos Guastavino (1912-2000) nació en Santa Fe (Argentina). Claramente afín a las ideas de los compositores del nacionalismo argentino del siglo XIX, fue siempre fiel a su atemporalidad y, con el romanticismo como principio, supo impregnar de lirismo toda su obra, ocupando la canción un lugar preferente.

Él mismo comentó en más de una ocasión: “Compongo música porque la amo. Amo la melodía, amo cantar. Y he averiguado con placer que hay un público allí fuera, muy interesado en mi música siempre que la publique. ¡Eso es fantástico! Me niego a componer música sólo pensada para ser descubierta y entendida por generaciones futuras”.

La obra de Ricardo Rodríguez El recuerdo, sobre el poema de Antonio Machado presenta una serie de variaciones sobre un motivo temático. Nace Ricardo Rodríguez en Granada en 1944 donde recibe una amplia y esmerada formación musical, ampliada en Madrid en la Escuela Superior de Música Sagrada. Vuelve a su ciudad natal, donde desarrolla una importante labor como intérprete de piano y director de coro, obteniendo numerosos premios: Composición Coral por el Ministerio de Información y Turismo (1971), Universidad de Granada (1976) y Villa de Rota (1989).

En 1984 gana por oposición la primera Cátedra en España de Dirección de Coro en el Conservatorio Superior de Sevilla donde ejerce desde entonces su actividad musical y formativa. En 1985 funda y dirige el Coro Manuel de Falla del Conservatorio Superior de Sevilla, con amplia actividad nacional e internacional. Fundador y Director del Coro de Cámara Santa Cecilia, de la Schola Gregoriana Hispalensis y del Cuarteto Vocal Medinaceli de Sevilla, corporaciones musicales de intensa actividad concertística en la ciudad Hispalense.

Este “Recuerdo” es la tercera parte de la elegía que Antonio Machado escribió a Federico García Lorca a los pocos meses de su muerte, titulada El crimen fue en Granada, publicada el 17 de octubre de 1936 por la revista “Ayuda”. En la primera parte Machado describe el crimen, en la segunda establece un diálogo con la muerte como elemento recurrente lorquiano y en la tercera expresa un piadoso ruego a los lectores. De ahí el profundo sentido de la insistencia temática que nos propone Ricardo Rodríguez.

Manuel Oltra nació en Valencia en 1922 y su principal labor la ha desarrollado en Barcelona como catedrático de armonía, contrapunto y formas musicales en el Conservatorio Superior Municipal de Barcelona hasta su jubilación, en 1987. En 1994 recibió de la Generalitat de Catalunya el Premio Nacional de Música en el apartado de Composición y el Premio Nacional de Cultura Popular y Tradicional del apartado de Música.

Su actividad como compositor es extensa y variada, abarcando prácticamente todos los géneros: obras de cámara para diversos conjuntos, obras sinfónicas, obras corales “a capella” o con acompañamiento musical y obras para cobla. No obstante, es conocido fundamentalmente por su extensa variedad de armonizaciones corales, escritas “tradicionalmente”, con un marcado acento tonal y descriptivo (nunca ha pretendido ser innovador). Y en este espíritu hemos de insertar las obras que se interpretan a continuación Eco y Es verdad, auténticos comentarios sonoros a los simbólicos poemas de Federico García Lorca.

Einojuhani Rautavaara nació el 9 de octubre de 1928 en Helsinki (Finlandia).

Es sin duda uno de los compositores finlandeses más famosos e interpretados en todo el mundo. Se le considera un romántico y un místico, sobre todo por los títulos de sus obras, pero en realidad es una figura contradictoria y compleja que no puede ser definida en términos estilísticos claros.
Recibe una completa formación musical como pianista, como musicólogo en la Universidad de Helsinki y como compositor en la Academia Sibelius, siendo alumno de Aarre Merikanto entre 1951 y 1953. Se graduó de la Academia en 1957.

En 1955, en honor al 90 cumpleaños de Sibelius, la Fundación Koussevitzky estableció una beca para permitir que jóvenes compositores finlandeses, elegidos por Sibelius, pudieran estudiar en los Estados Unidos. Sibelius seleccionó a Rautavaara y éste pasó dos años estudiando con Vincent Persichetti en la Juilliard School de Nueva York. Rautavaara también participó en los cursos de verano en Tanglewood realizados por Roger Sessions y Aaron Copland. En 1957 continuó su formación con Wladimir Vogel en Suiza y en 1958 con Rudolf Petzold en Alemania. Después de su retorno a Finlandia enseñó composición en la Academia Sibelius.

El corpus de su obra es muy numeroso y variado (sinfonías, óperas, música instrumental y coral…), en continuo vaivén entre la tradición y la profunda renovación, pasando por el hiper-romanticismo y rozando el misticismo, siendo muy significativo el “Cantus Articus”, un concierto para sonidos de pájaros y orquesta, con sonidos grabados en cinta por el mismo compositor.

A partir de los 80 ha adoptado un lenguaje ecléctico y muy personal, fruto de una búsqueda incansable por la autenticidad.

Las obras que hoy nos presentan, escritas a partir de los poemas Canción del jinete, El grito, La luna asoma y Malagueña de Federico García Lorca pertenecen a su estilo más etéreo y minimalista, en perfecta consonancia con los versos estremecedores con alusiones al destino y a la muerte, con el simbolismo evocador y el misterio del profundo andalucismo del poeta más reconocido internacionalmente. Se unen por tanto, sugerencias, presentimientos…el deseo de representar la realidad sin describirla, el deseo, en fin, de escribir esa canción imposible que revela la esencia de las cosas (espíritu de la generación del 27).

Benjamin Britten (1913-1976), es el compositor inglés de mediados del siglo XX más conocido y prolífico, sobre todo en el campo de la música vocal (obras corales, canciones y óperas).

El Hymn to the Virgin basado en un anónimo fechado alrededor del 1300 que se recoge en el Oxford Book of English Verse (colección cronológica de textos poéticos ingleses desde el siglo XIII hasta 1900, editada por A. Thomas Quiller-Couch), se inserta en la gran tradición inglesa de música coral.

Escrito con una sutil estereofonía, enmarcado en la escritura vertical, refleja la pureza y la relativa sencillez de las líneas, que tanto caracterizan a su autor, anclado firmemente en la tonalidad pero con un dominio tal de la declamación, que le permite alcanzar los más sugerentes efectos dramáticos.

Maurice Duruflé (1902-1986), se inicia como niño cantor de la Catedral de Rouen, pero es en Conservatorio de París donde recibe su formación completa estudiando órgano y composición. Y en estos dos campos desarrolla su actividad, como concertista de órgano y como compositor dedicado en exclusiva a la música religiosa.

Su estilo es controlado y austero, eminentemente funcional al servicio de la espiritualidad de los textos. Tota pulchra es y Tu es Petrus son respectivamente el segundo y el cuarto de los Quatre Motets que escribió para coro “a capella” para ser cantados en las Vísperas. Se inspiran en cantos gregorianos y el compositor demuestra gran maestría en la conciliación del ritmo y el espíritu del gregoriano con el contexto polifónico.

Tota pulchra es consiste en una invocación a la Virgen en la que intervienen sólo las voces femeninas, mientras que el motete Tu es Petrus refleja la firme convicción del compositor en el fundamento de la construcción de la Iglesia.

Francis Poulenc (1899-1963) desarrolla una intensa y fecunda actividad musical desde la infancia, debido principalmente a la influencia materna. Desde muy joven demuestra un especial interés por los géneros más diversos incluido el jazz. Esa inquietud unida a un afán de independencia estética confiere a su obra un sello muy peculiar difícilmente clasificable y que resume plenamente el devenir de la creación musical del siglo XX.

Gran amante de la poesía, se considera que su mayor genialidad la expresa en su música vocal, en sus distintas vertientes, desde la temática popular hasta la de más calado religioso, pasando por la ópera o la canción báquica. Siempre demostrando un profundo conocimiento de la palabra en toda su integridad.

El motete Timor et tremor, compuesto en 1939, es el primero de la serie de “Quatre Motets pour un temps de pénitence”, inspirado en la profunda religiosidad de Victoria, como el mismo Poulenc reconociera años más tarde. La escritura vertical permite percibir claramente el texto que refleja la angustia de Cristo ante la Pasión.

Maurice Ravel (1875-1937) nacido en Ciboure, hijo de padre suizo y de madre vasco-española, demuestra desde sus primeras obras, siendo todavía estudiante, una habilidad y una inspiración de innegable calidad.

Su rasgo más destacado es el eclecticismo, capaz de asimilar las formas y los estilos más dispares, manejados a su antojo con una maestría incuestionable, que le permitió desarrollar una composición muy personal y plena de hallazgos innovadores.

Gran orquestador y por lo tanto gran conocedor de timbres y colores, en Nicolette, Ravel presenta un tema con variaciones en cuatro estrofas sobre una versión muy particular del cuento de Caperucita Roja, dramatizando los diálogos con un marcado sentido descriptivo, cargados de onomatopeyas y dinámicas expresivas.

Claude Debussy (1862-1918) es una figura esencial en la evolución de la música occidental. Desde muy joven en el Conservatorio de París supo demostrar que su inconformismo y su antiacademicismo no están reñidos con el conocimiento profundo de sus predecesores, hasta el punto de que precisamente hemos de ver en su sincera admiración por Wagner, las claves de su búsqueda de un lenguaje nuevo, netamente francés y plenamente asimilado al Simbolismo poético y al Impresionismo pictórico que impregnaban su entorno artístico, que cambió para siempre el rumbo histórico de la composición musical.

Frente a la concepción clásica que centra la creación musical en la estructuración y desarrollo de unos temas bien definidos, Debussy crea una atmósfera, un mundo sugerente de sensaciones que son los espectadores-oyentes los que tienen que concretar según sus aptitudes y actitudes. Esta ruptura de la línea permite jugar con las tonalidades y las sonoridades y sumergirse en una nueva “paleta” inimaginable hasta entonces. Realmente ahí empezó la nueva composición del siglo XX.

Es en este contexto estético en el que debemos situarnos para abordar estas dos canciones programadas Dieu! Qu’il la fait bon regarder e Yver, vous n’estes qu’un villain de Charles D’Orlèans, en las que Debussy recrea el concepto contrapuntístico renacentista imbuido en la innovadora y sugerente atmósfera impresionista.

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